Desde mi experiencia como docente en el programa de Contaduría Pública, he notado que muchos estudiantes ingresan a la carrera pensando que el contador solo registra, presenta impuestos y elabora estados financieros. Esa percepción no es equivocada, pero es incompleta. Con el tiempo, especialmente al profundizar en materias de gestión y análisis financiero, entendemos que el verdadero alcance de la profesión es mucho más amplio.
El entorno empresarial actual nos obliga a replantear el rol del contador. Las organizaciones no solo necesitan información histórica; requieren análisis, proyecciones y criterios para tomar decisiones correctas. En este sentido, comparto lo que dicen Kaplan y Norton (2001). Ellos sostienen que la estrategia debe traducirse en indicadores y acciones que se puedan medir. La información financiera no es solo un resultado contable; es una herramienta para llevar a cabo la estrategia organizacional.
En el aula de clase suelo insistir en que el contador no puede limitarse al dato; debe interpretar lo que ese dato significa. Cuando analizamos estados financieros con los estudiantes, buscamos responder preguntas como: ¿qué riesgos enfrenta la empresa?, ¿qué decisiones podría tomar la gerencia?, ¿qué áreas necesitan ajustes? Esta visión coincide con lo que afirman Atkinson, Kaplan, Matsumura y Young (2012). Ellos destacan que la contabilidad de gestión es clave para la planificación y el control estratégico.
Asimismo, la International Federation of Accountants IFAC (2022) resalta que el Contador Público en las organizaciones crea valor al ayudar en la gestión del riesgo y en la toma de decisiones. Esta afirmación refuerza algo que intento transmitir constantemente: el contador no es un espectador del negocio, sino un participante activo en su dirección.
En el contexto colombiano, donde la normativa tributaria cambia frecuentemente y la regulación financiera exige rigor, el contador debe desarrollar no solo habilidades técnicas, sino también criterio profesional y capacidad de anticipación. No se trata solo de cumplir con la norma; se trata de entender su impacto en la sostenibilidad del negocio.
Además, la transformación digital ha cambiado nuestra forma de ejercer la profesión. Hoy en día, los sistemas contables automatizan procesos que antes requerían horas de trabajo. Esto nos obliga a evolucionar. Como dicen Mintzberg, Ahlstrand y Lampel (2009), la estrategia implica una adaptación constante; por ello, el contador debe estar listo para analizar información en tiempo real y comunicarla de manera clara a la alta dirección.
En Escolme formamos contadores públicos integrales que van más allá de los números en nuestro programa de Contaduría Pública.
Lizeth Eugenia Muñoz Aguirre
Docente del programa Contaduría Pública